PEDRO LÓPEZ LÓPEZ: “El capitalismo está demostrando ser incompatible con los derechos humanos”

Pedro López López en su domicilio

Pedro López López en su domicilio

ELVIRA DE MIGUEL

PEDRO LÓPEZ  LÓPEZ, profesor de la Facultad de Ciencias de la Documentación en la Universidad Complutense de Madrid y activista en organizaciones internacionales en pro de la defensa de los derechos humanos, acaba de publicar el libro ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS PARA BIBLIOTECAS Y ARCHIVOS. “El término terrorismo se está usando para intimidar a la disidencia. Se trata de confundir a la opinión pública, restar apoyo a los movimientos sociales y facilitar la represión. El capitalismo está demostrando ser incompatible con los derechos humanos”, afirma.

Pregunta.- El título de su libro Ética y derechos humanos para bibliotecas y archivos no parece hacer justicia al contenido del mismo. En su obra repasa la situación actual  de los derechos humanos en el mundo  y cómo la ética de un colectivo profesional puede mejorar la gestión de un sector. ¿Es tan catastrófica la situación de los derechos humanos en el mundo? ¿Qué pueden hacer los profesionales?

Respuesta.- Efectivamente, la situación de los derechos humanos en el mundo no es precisamente halagüeña. Si un extraterrestre nos visitara no podría entender que en un planeta que cuenta con recursos para alimentar y cubrir las necesidades básicas del doble de la población actual, tenga a más de la mitad de sus habitantes viviendo en condiciones miserables; o que cada 5 segundos muera un niño de hambre… Todo esto, cuando el gasto mundial en armas supera en 90 veces al destinado a la lucha contra el hambre.

En mi opinión, cualquier colectivo debe tener una ética que oriente cómo se deben hacer las cosas. Creo que, ante todo lo que estamos viendo en España y fuera de ella, es una demanda de la ciudadanía, y, a la larga, eso redunda en beneficio de todos.

Ya sabemos, porque la historia nos lo ha contado, que la actitud de “yo sólo cumplía órdenes” llevó a millones de judíos a los campos de concentración y a su asesinato después. Hoy también cumplir determinadas “órdenes” supone una condena de muerte para muchos inocentes. Por ejemplo, sin ir más lejos, las que cumplen  los ingenieros y arquitectos españoles que trabajan en Chile  para la empresa Endesa que preside el empresario español Borja Prado Eulate ( hijo del polémico Manuel Prado y Colón de Carvajal, el intendente del Rey que fue condenado por el caso KIO) y que  construye la represa hidráulica que está expulsando de sus tierras a los indígenas, sus legítimos dueños. Yo me pregunto en qué pensarán esos ingenieros y arquitectos españoles que asumen esas órdenes cada vez que cae asesinado alguno de los líderes indígenas que protestan contra el expolio que Endesa está llevando a cabo.

Sin duda, los profesionales con conciencia representan un importante obstáculo contra cualquier situación de injusticia. Fuera y dentro de España se están cruzando líneas rojas que suponen una tremenda poda a los derechos de millones de personas…Y el asunto tiene sus consecuencias; en España, desde 2008,  el suicidio se ha convertido en la principal causa de muerte violenta, por encima de los accidentes de tráfico. Hay que tener en cuenta que entre 2007 y 2012 ha habido 400.000 ejecuciones hipotecarias, paso previo al desahucio, que el desempleo afecta a casi 6 millones de personas… No podemos quedarnos de brazos cruzados, mirando hacia otro lado.

P.- ¿Qué papel tienen los bibliotecarios en la defensa de estos derechos? ¿Qué aporta la ética?

Los bibliotecarios trabajan en espacios donde se facilitan algunos derechos fundamentales, como el derecho a la educación, a la cultura y a la información. Las bibliotecas y los archivos tienen un importante papel en la defensa de la democracia y los derechos humanos. Como colectivo debemos hacernos oír en el a veces abusivo enfoque de la propiedad intelectual que choca con  el derecho de los ciudadanos a la información y la cultura. Hoy vivimos en continuos dilemas. ¿Es aceptable negar esos derechos a un niño porque su madre vaya vestida a la biblioteca con burka?

Tampoco es la primera vez que la Guardia Civil visita una biblioteca  para pedir información sobre alguno de los usuarios. La buena noticia es que, a pesar de la presión que estos profesionales puedan recibir por parte de las autoridades, cada vez son más los bibliotecarios que se niegan a facilitar información sobre usuarios si la demanda no viene acompañada por una orden judicial.

La ética aporta valores por los que orientarse. Actualmente la ética ha desaparecido por completo del mercado, que sólo responde ante su propia lógica. Ya hemos constatado que esa lógica nada tiene que ver con las necesidades humanas a las que precisamente sí atienden los servicios públicos.

P.- Muchas bibliotecas en EEUU son, curiosamente, públicas. Socialmente están consideradas como las catedrales del saber y las ideas, algo que, desafortunadamente, no ocurre en España. Ahora aquí se empiezan a privatizar algunos de los servicios que prestan las bibliotecas públicas. ¿Cómo les están afectando estos recortes? 

R.- En las mayoría de los casos lo que ocurre es que el servicio que recibe el ciudadano es peor. La oferta cultural cada vez es más reducida.

En la Biblioteca Nacional, por ejemplo, se han  externalizado algunos servicios. Los profesionales que hacen estas funciones están en peores condiciones laborales; mal pagados, trabajan a destajo. Con frecuencia es necesario repetir de nuevo algunos de estos encargos. De esta forma el ciudadano, sin saberlo, acaba pagando por el mismo servicio dos veces. No es cierto que privatizar suponga un ahorro.

Muchos ayuntamientos, sobre todo si están gobernados por el PP, se están apuntando a esta “moda” de externalizar servicios de sus bibliotecas y archivos.

P.-  Hay quien piensa que el sector privado es más eficaz en la gestión de los recursos…

R.- El servicio público que se privatiza se deteriora porque el criterio de fondo cambia. Al privatizar, ya no se trata de atender algunas de las necesidades básicas del ciudadano (como son el derecho a la información y a la cultura, que, además, ya está pagando con sus impuestos en el caso de bibliotecas y archivos), sino de obtener un beneficio para una empresa. No parece razonable dejar los servicios públicos a la lógica de empresa-cliente, porque los intereses mercantiles distorsionan el funcionamiento de servicios fundamentales como la sanidad, la educación, el transporte o la cultura. En la gestión privada una parte, y no precisamente pequeña,  ha de ser ganancia para el empresario. Vivimos en una sociedad que privatiza los beneficios  y socializa los costes, sobre todo si estos últimos son de los bancos.

P.- Es usted un experto en Derechos Humanos, además de activista defensor de los mismos. ¿Cuáles son las violaciones a estos derechos más extendidas en el mundo?  ¿Qué está condicionando actualmente la situación de los derechos humanos? 

R.- La pobreza y la situación de la mujer son las violaciones más extendidas de los derechos humanos en el mundo. Estas situaciones vienen de muy lejos en el tiempo. Actualmente la forma en que se está gestionando la globalización y la lucha contra el terrorismo son los dos elementos que más están modificando y cercenando libertades y derechos. Además, la globalización económica supone un modelo de crecimiento que desprecia la sostenibilidad ambiental y pone en grave riesgo el futuro del  planeta.

En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Naciones Unidas, celebrada en Viena hace 20 años,  se dejó claro que ningún argumento puede justificar restricciones de las libertades. Pero desde los atentados del 11-S, en nombre de la lucha contra el terrorismo, no dejan de recortarse libertades.

P.- Nos cuenta también en su libro  que la lucha contra el terrorismo capitaneada por EEUU ha producido muchas más muertes y recortes de derechos y libertades que el propio terrorismo. En Occidente la propaganda política induce a la población a ver a los inmigrantes y a ciertos colectivos como terroristas en potencia. ¿Quién se beneficia de esta situación?

R.- Los estados y otros poderes que patrocinan políticas neoliberales, es decir, que defienden la obtención del máximo beneficio para las empresas y las élites económicas a costa de recortar los derechos de los ciudadanos.

El término terrorismo se está usando, entre otras cosas, para aumentar el temor y los prejuicios y para intimidar a la disidencia. Se trata, en definitiva, de confundir a la opinión pública, restar apoyos a los movimientos sociales y facilitar la represión. Un claro ejemplo lo tenemos en España cuando la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, dijo que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca tenía vínculos con ETA. El mundo al revés: nuestros representantes políticos, que reciben su sueldo para ser los principales valedores y promotores de nuestros derechos, haciendo el caldo gordo a los bancos responsables de las estafas y tildando de delincuentes a quienes nos defienden de modo altruista.

P.- Me han sorprendido en su libro los datos que aporta sobre la poco conocida Organización Mundial de Comercio. ¿Qué es y qué papel cumple en esta situación que estamos viviendo en todo lo relacionado con la privatización de bienes comunes y servicios públicos?

R.- La Organización Mundial de Comercio (OMC) es la organización que más peso tiene entre los organismos internacionales y ha desplazado a la ONU, que está siendo vaciada de funciones en materias como educación y otros servicios públicos. La OMC, que es de los organismos internacionales que más eficazmente funcionan,  propugna la privatización de los servicios públicos. De ella emanan los procesos de privatización que se están generalizando en todos los países que suscriben sus acuerdos. Es la sucesora del GATT, el foro internacional que se impulsó al acabar la Segunda Guerra Mundial para regular el comercio mundial. Su pretensión es mercantilizar toda actividad humana y todo lo que da la naturaleza hasta límites inimaginables (el agua, por ejemplo, ha pasado de ser considerada un bien público a un bien económico). Esto se encuentra en la naturaleza misma del capitalismo, que está demostrando ser incompatible con los derechos humanos.

Las decisiones que toma la OMC  no se someten a ningún debate en los parlamentos de los países miembros. Apenas se informa a los ciudadanos del funcionamiento de este organismo a pesar de lo mucho que afectan sus acuerdos a toda la población. Esto no parece casual.

P.- A las políticas de ajuste estructural responden ya muchos especialistas sustituyendo la palabra crisis por estafa. Afirma en su libro que se va abriendo paso el concepto de “crimen económico contra la humanidad”. ¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie para que los representantes de las instituciones financieras y especuladoras responsables paguen por el sufrimiento de las familias que se quedan sin casa, los jubilados que pierden los ahorros de toda su vida, las personas que quedan fuera del sistema sanitario…?

R.- Estamos acostumbrados a dejar la cosa pública en manos de políticos, sindicalistas, las Ong…Es necesario que los ciudadanos nos impliquemos más para mantener los derechos humanos que se conquistaron durante el siglo XX. Hay que estar encima de los políticos. Nos están robando los derechos y el dinero de nuestros impuestos. Cada uno de nosotros, desde su actividad profesional o desde el sitio donde vive, puede hacer algo. Los derechos humanos también suponen obligaciones. Si la democracia se está deteriorando, gran parte de la responsabilidad es nuestra por permanecer pasivos ante este deterioro.

A veces es imprescindible dejar de ser obedientes. Un buen ejemplo para mí son un colectivo de bibliotecarios norteamericanos  que desafiaron a la Patriot Act. No les parecía ético facilitar información sobre determinados usuarios, a pesar de las muchas presiones que recibieron del FBI. Con su comportamiento íntegro lograron que la opinión pública se diera cuenta de la situación que se estaba viviendo y que los tribunales les dieran la razón. Escribieron un manifiesto en el que decían:

 “Estamos convencidos de que nuestra historia prueba que ninguna constitución es suficiente por si sola para proteger los derechos y las libertades; sólo la rebelión ciudadana contra cualquier intento de restricción de sus derechos es capaz de defenderlos con plenitud.”.

Escenarios distópicos que parecen sacados de una obra de Orwell están ocurriendo en todas partes y sólo la resistencia de los ciudadanos podrán detener estas situaciones.

P.- Con lo que sabe sobre la continúa violación de los derechos humanos en el mundo, ¿puede usted dormir a pierna suelta? 

R.- Siempre he sido un poco insomne, pero ahora, ver cada noche cómo mucha gente busca entre la basura para poder comer al día siguiente, no me ayuda a dormir mejor.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “PEDRO LÓPEZ LÓPEZ: “El capitalismo está demostrando ser incompatible con los derechos humanos”

  1. Angel Luis

    Buena entrevista de una amiga a un amigo. Como es habitual los comentarios de Pedro, justos y acertados

  2. Pingback: Derechos humanos tras el nazismo / Participando y actuando

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